El año pasado, ya era hora, me decidí a leerme Los Pilares de la Tierra. Había oído hablar tanto del libro que al final, como suele ocurrirme, le había tomado algo de manía y me resistía a leerlo. Una gran torpeza por mi parte.

Cuando por fin me decidí, descubrí que era una novela muy entretenida y no el coñazo sobre la construcción de una catedral que me había imaginado. Me gustó tanto que cuando salió esta segunda parte la incluí en mi lista de reyes. Y los reyes cumplieron. Como tenía unos cuantos libros pendientes, no empecé a leerlo hasta hace cosa de un mes. Ayer lo terminé. Aunque no puedo leer tanto como quisiera, me ha enganchado de tal manera que aprovechaba cualquier momento para devorar las mil y pico páginas que tiene. Al final, hasta me ha resultado corto. Eso si, la única pega: es incomodísimo, no hay manera de tumbarte en el sofá para disfrutar de su lectura. Por lo demás, un libro ferpecto.
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