21 diciembre 2006

La Foto es Inocente

Ya se murió el burro de la Tía Vinagre. No sé si este canto popular de la resistencia antifranquista, popularizado por Quilapayún, se coreó en las calles de Santiago durante las exequias por Augusto Pinochet, pero sí que me ha llamado la atención un curioso detalle. Al tiempo que unos cantaban y brindaban y otros hacían varias horas de cola para dispensar un último adiós, tanto unos como otros enarbolaban abundante parafernalia iconográfica. Ambos bandos, al que seguía siendo su general y el que le tachaban de asesino, acompañaban sus cánticos de la exhibición de retratos fotográficos del difunto.

Para unos la imagen es a color, amable, respetuosa, distinguido con una colorista banda con los tonos del estandarte chileno, con aire gallardo y en el papel de líder. Para otros la imagen es en blanco y negro, dura, contrastada, resaltando el uniforme militar y sus correajes, unas gafas de montura negra y su característico bigote, confiriéndole un aspecto aterrador. La primera recuerda a la realizada en 1933 por Henric Hoffman y titulada Hitler, canciller de Reich. En septiembre de 1923 un desconocido Adolf Hitler entra en el estudio fotográfico Hoffman en la calle Schelling de Múnich. A lo largo de veinte sesiones Hitler construye su imagen: vestuario, peinado, expresión del rostro, etc., todo está ensayado minuciosamente y el punto culminante de la amistad Hoffman-Hitler es la sesión del 33.

Para el historiador Rudolf Herz “Hitler era muy torpe y no sabía sacarse partido. Lo aprendió todo de Hoffman”. Las dictaduras basan su poder en el culto al jefe, de ahí la importancia del retrato. Este tipo de retrato a la más pura tradición prusiana crea escuela en los personajes de ‘bigotito’ (Adolf, Francisco, Augusto…). En mayo del 45 Hoffman es arrestado por los aliados, sus negativos son utilizados como pruebas de cargo contra algunas personalidades en el juicio de Nurenberg, donde el mismo Hoffman es considerado culpable en la categoría número 1 (la misma que la de los principales responsables nazis), según el jurado porque “sus fotos contribuyeron ampliamente a la toma del poder de Hitler”.


Existe una foto de la junta militar de Pinochet, tomada el 19 de septiembre de 1973, ocho días después del golpe contra Allende, tomada por Chas Gerretsen, que no dejaba lugar a dudas de cuales eran las intenciones de los generales, pose dura, frontal, mirada desafiante tras gafas oscuras… Supongo que esa imagen, a los perseguidos les produce pavor e intimidación. Por el contrario a los partidarios del carnicero les debe aportar placer y confianza en la misma proporción.

Así como los antitaurinos muestran infames ‘golletazos’ a la puerta de la Ventas y la Monumental, otros se quedan con una ‘media’ de Paula. Durante la Guerra Mundial existieron dos tipos de compromiso entre los fotógrafos: el de Capa y su lema Utilizo mi Leica para combatir el fascismo, y el de Hoffman, que supo interpretar a la perfección la ideas de su cliente porque las compartía plenamente. En la postguerra, los aliados se hicieron cargo de los ministerios de Defensa, Interior, Exterior, y… Cultura. Sabían que algo tan importante no se podía dejar en cualquier mano.

Lo primero que aprendieron los norteamericanos tras el fracaso de Vietnam fue no dejar fotógrafos independientes en las contiendas, sólo los que acepten fotografiar lo que se les indique y cuando se indique. Llegaron los felices 60 y 70, la cultura POPular entendió que la imagen no era tan importante mientras se ocupaban de cantarle al amor libre. De ahí la diferencia entre la imagen de los dictadores y el insufrible muermo visual, cromático y simbólico de una democracia avanzada.

Desconcertantes resultan las campañas electorales desde que se impuso la chaqueta oscura y la corbata. Si un extraterrestre aterrizase en nuestro país en plena campaña electoral (ya sea presidencial, autonómica, o local) y desconociera completamente las siglas partidistas, viendo los carteles anunciadores no encontraría ninguna referencia o pista ideológica que le haga decidir el voto. Antes, al menos, contábamos con la chaquetilla de pana de Felipe. Ahora la diferencia (visual) entre izquierda y derecha está en un ligero matiz en el tono de la corbata.

Frente al debate de si la fotografía siempre miente o si dice la verdad, creo que por sí misma no hace ni lo uno ni lo otro, simplemente se limita a registrar lo que ponemos delante del objetivo. Ahora ya, lo que ponemos o dejamos de poner y su posterior utilización es algo que compete al fotógrafo o al editor, pero la fotografía es inocente. Como diría Bruce Lee, la fotografía es como el agua, la puedes enturbiar y ensuciar, pero la imagen sigue siendo pura, my friend.

-Artículo escrito por Chismabeibe y publicado en el diario La Voz de Almería-

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7 Habladurías:

At 22/12/06 11:38, Blogger alt@ir dijo...

pahmao me he quedao!

 
At 23/12/06 14:28, Blogger Victoria dijo...

Una "media" de Paula, siempre...

Genial el artículo, enhorabuena por la entrada.

 
At 24/12/06 10:56, Anonymous Chismabeibe dijo...

Gracias Victoria. Si te va una "media" e Paula o un "natural" de José Miguel Arroyo, mira mi web, no está terminada pero puede que algo te mole.
www.antiniojesusgarcia.com

 
At 24/12/06 18:42, Blogger Ferpecto dijo...

Victoria, supongo que habrás visto que este Chisma es mas hábil con la camara que con el teclado, la dirección es
www.antoniojesusgarcia.com
Salu2

 
At 26/12/06 00:12, Blogger Victoria dijo...

Es que Joselito es y será "mi torero". Igual algún día, si me dejas, podría "robarte" alguna foto para mi blog, citándote y enlazándote, claro, sería genial. Pese a mi adoración por Paloma Aguilar.

 
At 26/12/06 12:29, Anonymous Chismabeibe dijo...

José es el torero más grande que ha existido. Hace unos años hice una expo de fotos suyas unicamente asiestiendo él a la inauguración.
Cuando quieras.
¡Salud y República!

 
At 28/12/06 19:08, Blogger Victoria dijo...

Si haces otra exposición y no me invitas te perseguiré hasta en sueños.

Salud-os

 

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